Cuánto hecho de menos, esas cartas de papel, que se escribían antes.
Tiempo en pensar la manera de expresar un sentimiento, que ni duda cabe, difícil de expresar con palabras.
Es un error pensar, que se piensa para escribir mentiras, redactar significa, darle momentos a nuestro cuerpo para sentir emociones, que van llegando lentamente, para poder emitirlas, en un papel, con un bolígrafo.
Elegir las palabras más bonitas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida. ¿Qué, si se es adulador?. Bienvenido sea, por favor. ¿Qué, si se es encantador? Pase usted. ¿Qué, si se es romántico? Está en su casa.
¿Qué, si se es pícaro? Espera, que le sirvo una taza de café, recién hecho y por supuesto calentito.
Palabras, signos, códigos...
Todo es perfecto para escribir una carta, la que jamás se pierde, si se quiere y conserva, aunque esté arrugada, amarillenta y vieja, hasta el final.
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